Es cierto que el consumidor ha cambiado muchísimo en los últimos años. Hace menos de 15 – 20 años era impensable que para una persona normal iba a ser habitual comprar unas pilas o un papel higiénico online. O menos aún, pensar que se iban a vender materiales de elevado valor.

Por una parte nos echamos a temblar, porque vemos que TENEMOS que estar online y que esto genera una serie de aprendizajes que se nos hacen imposibles, pero, ¿realmente el cambio es tan abrumador? Nos encontramos ante un cambio que podría resultar beneficioso si se sabe aprovechar.

“En este post vamos a ver cómo, realmente, como ha cambiado el consumidor digital y si podemos utilizar estos cambios para nuestro beneficio y que nos encontramos ante un nuevo mercado lleno de oportunidades, estemos o no, ya, abiertamente en el mundo de internet.”

Su lectura no excede de los 3 minutos.
como ha cambiado el consumidor digital

Es más probable que un consumidor compre online: Digital First.

Como veníamos comentando hace tiempo era impensable que esto pudiera suceder, pues todos teníamos nuestras propias reticencias con respecto al e-commerce. ¿Me robarán los datos de la tarjeta? ¿Me va a llegar a casa?

Pero lo cierto es que ahora mismo esto no es del todo así, incluso todo lo contrario. El consumidor actual es “digital first” lo que significa que es mucho más probable que acabe comprando en el mundo online que en el offline. No son pocas las tiendas que se quejan de que entran personas en su tienda, se prueban los productos y después los compran en internet.

Todo cliente pasa por una etapa de descubrir el producto, investigarlo y después comprarlo, y hoy más que nunca es más probable que todo esto se haga de forma online. Por ello:

Esto no ocurre sólo en el ámbito del e-commerce.

Tendemos a pensar que tan sólo las personas que tienen comercios han de preocuparse de vender sus productos también online pero esto no es cierto en absoluto.

El consumidor utiliza cada vez más el filtro online para informarse acerca de lo que va a comprar, decidirse y actuar. Incluso para cuestiones que después van a consumirse de forma presencial como una simple peluquería.

Consumidor comprometido, consciente de sus elecciones.

Una parte agradable de este proceso es que el consumidor es cada vez más consciente de la importancia de sus pequeñas decisiones de compra, y con ellas, pretende siempre aportar su grano de arena para hacer de mundo un lugar mejor.

Aunque esto puede parecer naíf, no lo es en absoluto. El consumidor actual es más proclive a favorecer empresas pequeñas o pymes con las que se sienta identificado, así como empresas que se comprometan con cierta responsabilidad corporativa.

No es casualidad que empresas como Carrefour estén en boga del cambio hacia un mundo más sostenible, en la lucha por impactar en este nuevo lado más consciente del consumidor. Gracias a la gran candidad de información que este va obteniendo, sus elecciones tienen una mayor carga de valores que en tiempos pasados, y esto es bueno tenerlo en cuenta.

El dispositivo móvil como tercera parte de nuestra relación con el cliente.

No es nada raro encontrar una persona consultando las opiniones sobre un determinado producto dentro de la tienda, justo antes de comprarlo. El móvil se ha convertido en una extensión habitual de nuestro cliente, lo utiliza para guiarse, para informarse y para conectarse de forma ininterrumpida.

En la amenaza está la oportunidad, como con todo. Aquéllos que sean capaces de entender la importancia de este dispositivo dentro de sus comercios, y aplicarla, conseguirá entender cómo interactuar con el consumidor de hoy en día.

La tendencia del trabajador a convertirse en freelance.

Si bien es todavía una tendencia, hemos de tener en cuenta que es cada vez más común que el formato de nuestro cliente sea el de un freelance, o un trabajador por cuenta propia. La cantidad de freelance aumentó de 2017 a 2018 de un 9 a un 11% de la población activa, lo cual no es nada desdeñable y parece estar en aumento.

¿Esto qué significa? Probablemente en el futuro nos encontraremos con una mayor flexibilidad en los horarios y de movimiento, y quizá, cierta des localización de determinadas profesiones a las afueras de las ciudades.

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