Venga, vamos a sentarnos y hacemos un «Brainstorming» a ver si se nos ocurre algo.

¡Vamos!

No hace falta que lo que digáis sea increíble, puede ser una tontería.

¡Animáos!

¿Cuántos Brainstorming habéis empezado así y habéis terminado… igual? Hacer un Brainstorming puede ser algo pontencialmente renovador e inspirador o una auténtica pérdida de tiempo si no se hace adecuadamente, así que hoy os proponemos algunas ideas para que la próxima vez que os sentéis con vuestro equipo para crear sea un día productivo.

 

  1. Establece las normas, el tiempo y los roles de los participantes, si quieres.

Se dice que es importante establecer a una persona que modere la reunión (no tiene por qué ser la de mayor rango aunque es lo que suele pasar) y otra que apunte todo lo que pasa  (a nosotros particularmente éste segundo rol no nos gusta, porque es perder una cabeza).

Nosotros, en particularm preferimos establecer aquí simplemente el límite de tiempo (que no suele ser aconsejable que dure más de 1:30) las actividades que vamos a realizar para generar ideas, y los criterios que vamos a seguir para evaluarlas una vez haya terminado la sesión (de lo que hablaremos en éste post en último lugar).

2. Empecemos dando malas ideas.

Tal y como hemos puesto en la entradilla es una de las formas más habituales de comenzar, pero mejora cuando se instaura. Comenzar un brainstorming con «ahora empezamos a dar malas ideas» es una estupenda forma no sólo de romper el hielo (especialmente si hay jefes presentes la gente no quiere decir cualquier cosa) sino también para que establezcamos que es lo que no queremos, y ¡sorpresa!, para generar ideas buenas, porque la originalidad se encuentra siempre cuando buscamos lo que nadie querría plantearse de primeras.

Lo más aconsejable es que sea la persona de más poder la que comience dando «malas ideas» para ofrecer un ejemplo de lo que quiere decir, e igual de importante que generarla es cerrarla a los diez minutos aproximadamente si no queremos derivar en una sesión de chistes, porque lo que queremos con ésta primera parte es aligerar el tono de la reunión, no es el momento para las grandes ideas.

Es probable que después de esta primera lluvia hallamos encontrado ya por dónde queremos ir el resto de la reunión.

3. Romper ideas y volver a construirlas.

Ahora es el momento de poner ideas sobre la mesa e intentar derribarlas con la intención de hacerlas más fuertes, después, podremos volver a construirlas de forma más consistente. Por ejemplo, si vamos a comentar un tema muy general vamos a intentar descomponerlo en partes para poder ver si podemos desprender otras ideas de él, o bien generar una idea más específica que nos haga ver la idea desde una perspectiva más amplia.

¿Cómo hacerlo?

Podemos hacer que cada persona anote dos o tres ideas en una nota de papel, después, tendremos que intercambiarlas entre los compañeros y tendrán que ser éstos quienes las defiendan. De esta forma podremos reconducir la discusión hacia las ideas que se vayan generando.

4. Jugar con las palabras.

Realizar juegos de palabras puede ser la forma de que intentemos salir de las ideas preconcebidas y poco originales. Si estamos demasiado encasillados con la misma idea (cosa que suele suceder en éste momento) podemos poner esa idea en la mesa e intentar adornarla con las palabras que nos vengan a la mente en ése momento en relación a metáforas, adjetivos que suelan asociarse con esa palabra sin ser demasiado estrictos, al final lo que queremos es que surjan ideas de forma natural.

La idea es agrupar y desagrupar después estos grupos de palabras de forma que podamos encontrar frases menos obvias para tu público objetivo. Algunas formas para jugar con las palabras son:

5. Haz un «moodboard» de todas las ideas.

Una forma de hacer un moodboard es con papeles alrededor de la mesa: fotos, dibujos o palabras en papeles que tengan que ver con lo que se ha estado hablando, el moodboard es un método demostrado que nos hace comprender mejor los aprendizajes, y éste caso no es distinto.

6. Jugar a juegos de improvisación.

Aunque suene ridículo y cueste empezar es buenísimo jugar a éste tipo de juegos cuando se está en medio de una lluvia de ideas. Los juegos son importantes además porque nos permiten desconcentrarnos durante un momento y poder recargarnos de energía para volver al estado tradicional.

7. Que todo el equipo tenga la posibilidad de realizar garabatos.

La facilidad para hacer garabatos potencia la visión creativa, la capacidad de atención y libera la memoria a corto y largo plazo, porque cuando liberamos nuestra imaginación y trasladamos las ideas abstractas al formato visual, obtenemos acceso a lugares de nuestro cerebro que están vedados para la lingüística, dando lugar probablemente a ideas inesperadas.

8. Cambia de lugar, no realices la reunión en ningún lugar habitual.

Cambiar de lugar de trabajo puede hacer, incluso, que cambiemos la forma en la que nuestro cerebro trabaja, y el lugar donde realicemos nuestro brainstorming puede determinar completamente lo que suceda a la hora de generar ideas.

Si no se puede cambiar de sitio (que no todos trabajamos en una multinacional) es bueno cambiar los elementos de mobiliario o de decoración de sitio, y si tampoco se puede, podemos pegar algunas fotos con celo en las paredes. La idea es generar algo de extrañeza con el lugar en el que nos situamos.

9. Tener apuntadas las reglas fundamentales.

Que son:

10. Evaluar las ideas

Muchas veces los brainstorming acaban en un desmadre y es fundamental ponerles punto y final en un momento determinado, fijando la hora de evaluar lo dicho. Importante que ésta evaluación sea realizada por todo el equipo determinando entre todos cuáles son los criterios por los cuales va a evaluarse, por ejemplo, la rentabilidad de la idea, el grado de factibilidad, el grado de extensión…

 

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